Mensaje con motivo del segundo aniversario del martirio del presidente Raisí
Con motivo del segundo aniversario del martirio del presidente Raisí y de los mártires caídos en el cumplimiento de su deber, el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Moytabá Jameneí, emitió un mensaje.
En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso
La conmemoración de los mártires del vuelo de mayo —y, en primer término, el presidente mártir, el huyat al-Islam wa al-muslimín Raisí — trae a la memoria el martirio de muchos servidores públicos de la República Islámica de Irán; desde Motaharí, Beheshtí, Rayaí y Bahonar hasta Raisí, Ale-Hashem, Amir-Abdolahian y Lariyaní; centenares de personalidades eminentes, formadas en la escuela del gran Jomeiní y del querido Jameneí —que Dios eleve sus nobles rangos espirituales—, quienes ornamentaron el libro del servicio sincero y abnegado de las autoridades de la República Islámica con su firma ensangrentada.
Entre los rasgos más destacados del mártir Raisí cabe enumerar el sentido de la responsabilidad, el fomento de la juventud, la atención a la justicia, la diplomacia activa y provechosa y, muy especialmente, su cercanía al pueblo. Estas cualidades infundían ánimo a los amigos de Irán, entre ellos los combatientes del poderoso Frente de la Resistencia y muchos de los defensores solícitos del sistema. Todo ello se hallaba, por supuesto, entrelazado con una espiritualidad profundamente arraigada en su alma.
En la relación entre las autoridades y el pueblo, los rasgos positivos y eficaces generan gratitud recíproca. Así fue como su despedida fúnebre, que lo acompañó hasta la vecindad de su maestro y amo, el noble Imam Rida —que las bendiciones y la paz de Dios sean con él—, se llevó a cabo con una magnificencia poco común. El periodo inconcluso de la presidencia de aquel mártir proporcionó una medida de su esfuerzo y de dedicación hacia la nación y el país, sin renunciar por ello a su independencia.
Ahora nos hallamos ante las gestas de la nación de Irán en su resistencia histórica y sin parangón frente a los dos ejércitos terroristas del mundo. Este hecho hace que la carga del deber de los responsables de la República Islámica —desde el Líder y los jefes de los poderes del Estado hasta todos los niveles directivos— sea más pesada que en el pasado.
El agradecimiento por la bendición de la cohesión entre el pueblo y el Estado y entre todos los organismos de la República Islámica consiste hoy en reforzar la motivación y el servicio redoblado y abnegado de las autoridades, en resolver los problemas y las preocupaciones de la población, especialmente en el ámbito económico y de los medios de subsistencia, en la presencia directa sobre el terreno y en definir un papel serio para el pueblo que ha recibido una nueva llamada a la acción en la senda del progreso del país y en el avance esperanzado hacia un futuro luminoso.
Que la misericordia y la complacencia divinas alcancen a los mártires de la senda del servicio, y que el auxilio divino y la súplica de nuestro maestro, el Imam Mahdi —que Dios Altísimo apresure Su manifestación—, sean el sostén de quienes sirven al pueblo musulmán de Irán.
Seyed Moytabá Hoseiní Jameneí
19/05/2026
19/05/2026

