Discurso en el encuentro con un grupo de gente de la provincia de Qom
En el aniversario del Levantamiento del 19 de Dey, el 9 de enero de 1978
En el nombre de Dios, Clemente y Misericordioso.
Al-hamdu li-l-Lahi Rabbi-l-Alamín, wa-s-salatu wa-s-salamu ala sayídina wa nabíyina Abi-l-Qásimi-l-Mústafa Muhámmad wa ala álihi-l-atyabina-l-atharina-l-muntayabín sáyama Baqíati-l-Lahi fi-l-Ardain (1).
Bienvenidos, hermanos y hermanas, pueblo noble, fiel y revolucionario de Qom. No cabe duda de que el 19 de Dey es una página inseparable del grueso libro de la historia de los logros de Irán; es un día de honor para toda la historia. Es cierto que el movimiento no comenzó el 19 de Dey, sino que el movimiento islámico comenzó quince años antes, bajo la dirección de nuestro querido imam [Jomeiní]. Durante esos quince años, los discursos del imam, su sabiduría, sus charlas, que llegaban constantemente a la mentalidad de nuestra sociedad, así como las ideas de los pensadores islámicos en diferentes regiones del país, con los jóvenes, en las mezquitas y en diversos centros, todo ello fortaleció los principios del movimiento. Esto es cierto; es decir, las discusiones teóricas del movimiento islámico, a lo largo de esos quince años, fueron día a día fortaleciendo más y más la mente del pueblo. Pero para que este tesoro intelectual y teológico se convirtiera en un movimiento social, se necesitaba un evento importante y efectivo. Las ideas estaban en las mentes, los pensamientos y los principios del movimiento se habían asentado en los corazones de mucha gente. No digo que todo el pueblo, pero en el corazón de una gran mayoría de la gente, se había impregnado y estaban familiarizados con los principios del movimiento. Sin embargo, este movimiento debía materializarse, debía concretarse, y esos conceptos mentales debían convertirse en una realidad objetiva, en un movimiento. Para que esto ocurriera, se necesitaba una chispa. Imaginen que existe un gran reservorio de pólvora por todo el país que debe ser encendido. El incidente de Qom jugó ese papel. El 19 de Dey jugó ese papel, transformando esas ideas en acción. Claro está que el incidente de Qom no fue una chispa, fue un rayo que cayó del cielo por voluntad divina. El incidente de Qom fue aparentemente un suceso que ocurrió en uno, dos o tres días, pero en realidad no fue así. El incidente de Qom, a raíz de ello, desató esta corriente. Llegó a Tabriz, llegó a otras ciudades, se extendió por todo el país, y de repente todo el país despertó. Esa fue la función del incidente de Qom.
Digo que fue un rayo porque, en menos de un año posterior al 19 de Dey, el régimen monárquico fue completamente eliminado. Cuando se eliminó el gobierno Pahlavi, un gobierno dependiente, corrupto, débil y opresivo, uno de los peores gobiernos, de hecho, tal vez no encontremos en estos últimos tiempos en el mundo un gobierno peor que el del régimen Pahlavi, entonces se preparó el terreno para la creación de un gobierno popular e islámico; exactamente lo que nuestro gran imam había prometido. En los discursos del imam, había indicios de que, en lugar de un gobierno corrupto, debería surgir un gobierno popular; en lugar de un dictador, el pueblo debería tomar el poder; en lugar de la dependencia de Estados Unidos, el sionismo y toda la escoria de la política mundial, debería surgir un gobierno independiente y digno. Con el incidente de Qom, el terreno fue preparado para ello. Quiero agregar también que el gran incidente de Qom, en realidad, fue provocado y causado por las malas políticas del propio régimen Pahlavi. Ellos mismos prepararon el terreno para su desaparición; ellos mismos iniciaron su destrucción. ¿Cómo? Por un error de cálculo, por cálculos incorrectos, por equivocarse al calcular. Esto es un gran peligro para cualquier gobierno. También hoy comete Estados Unidos un error de cálculo. Hoy Estados Unidos comprende las cosas equivocadamente; su cálculo es erróneo y equivocado. También en aquel entonces, tanto Estados Unidos —que apoyaba además al régimen de los Pahlaví— como los propios Pahlaví incurrieron en cálculos erróneos, tenían una mala comprensión. Aproximadamente diez días antes del incidente del 19 de Dey, solo diez días antes de este incidente, el presidente de Estados Unidos, en Teherán (2), durante la fiesta de enero de la corte Pahlavi, pronunció un discurso; él estaba eufórico, su cabeza estaba embriagada con diversos tipos de bebidas alcohólicas y cosas similares. En ese discurso dijo: “Irán es una isla de estabilidad”. Diez días después ocurrió el incidente de Qom; esto demuestra que no conocían Irán. Dijo: “Irán es una isla de estabilidad”; elogió al Shah, lo alabó, dijo que Irán era así, y diez días después ocurrió el incidente de Qom. No conocían Irán, aún no lo conocen; nuestros enemigos no conocieron Irán, y planearon de manera errónea. Hoy también, Estados Unidos, debido a sus planes equivocados, sufrirá una derrota.
Bueno, estos son hechos históricos. Lo que he expuesto no es un análisis, son realidades que cualquiera que estudie los asuntos del país en aquel período —que la mayoría de ustedes, jóvenes, no han vivido— comprenderá con claridad. Estos son hechos históricos. Pues bien, de estos hechos históricos debemos extraer lecciones. Los hechos históricos no son meros cuentos —aunque también de los cuentos hay que aprender—, [sino que] debemos extraer lecciones de ellos. Esta lección la expondré en pocas palabras:
En aquellos días, la nación iraní no tenía cañones, no tenía tanques, no tenía misiles, no tenía armamento pesado, carecía de recursos, pero resultó victoriosa. ¿Por qué? Mientras que el bando contrario disponía tanto de cañones como de tanques; llevó sus tanques a las calles, abrió fuego, pero fue derrotado. La nación iraní venció sin disponer de armamento pesado; el otro fue vencido disponiendo de él. ¿Por qué? La razón es que, ciertamente, la nación iraní no poseía armamento pesado, pero poseía armamento ligero; y el armamento ligero es más determinante en todos los campos [de batalla]. ¿Cuál era el armamento ligero de la nación iraní? El armamento ligero de la nación iraní era el celo religioso, el celo por la fe, el sentido de responsabilidad y deber que el gran imam le había encomendado y que había exigido de [todos] ellos. El imam exigió responsabilidad incluso a los ulemas y a los grandes marya's; clamó: «¡Oh, Nayaf silenciosa! ¡Oh, Qom silenciosa!» (3) Exigía responsabilidad, y el pueblo sentía esa responsabilidad sobre sus hombros. El arma ligera de la nación iraní era el amor a Irán, el amor a su país. Veían que un agente estadounidense, un mercenario estadounidense, gobernaba dentro del país, como, por desgracia, hoy en algunos países un agente estadounidense ordena: «¡Hagan esto! ¡No hagan aquello! ¡Nombren a este! ¡Instalen a aquel! ¡Destituyan al otro!» Así era Irán en aquellos días, y el pueblo lo comprendía, lo veía. Por supuesto, no todo el pueblo formaba parte de la cúpula política, pero las noticias llegaban al pueblo [y] las comprendía. En aquellos días, el pueblo veía [y] comprendía la traición de los funcionarios iraníes a su patria —que, en realidad, eran agentes de Estados Unidos; eran iraníes, pero trabajaban para Estados Unidos; eran iraníes, pero trabajaban para el régimen sionista—, la veía, la comprendía, se indignaba, se airaba, y esa [ira] se acumulaba en sus corazones. Cuando se inició el movimiento [de la Revolución], esa ira acumulada afloró, estalló, se manifestó. Ese fue un arma espiritual, un arma ligera. El principal armamento espiritual del pueblo era su fe en el Islam. [El pueblo] veía que el régimen, pública y reiteradamente, adoptaba posturas contra el Islam: cambiaron el calendario de la hégira, alteraron los conceptos islámicos, volvieron no islámicos los libros de texto escolares, promovieron conceptos no islámicos; [todo] esto lo veía el pueblo; las personas conscientes y perspicaces lo percibían y lo transmitían a la gente. Ese era el armamento espiritual; [y] ese armamento espiritual, en el enfrentamiento y la confrontación con el armamento pesado, con los cañones y los tanques, se impuso sobre aquellas armas.
Bien, esto pertenece al pasado. Lo que quiero expresar es que hoy la nación iraní está más equipada y pertrechada que en aquellos días; hoy, tanto nuestro armamento espiritual es más fuerte, está más perfeccionado y más preparado que entonces, como nuestro armamento convencional, tangible y material, resulta incomparable con el de aquel tiempo.
Cuando se habla de conflicto y enfrentamiento con los enemigos declarados de la República Islámica, algunos lo critican: «¡Señor! ¿Por qué habla siempre de enemistad y de lucha?». Esos no están atentos, no se dan cuenta. Esta lucha la comenzaron ellos, la comenzó Estados Unidos, la comenzaron los enemigos vasallos de Estados Unidos. ¿Por qué empezaron? ¿Por qué Estados Unidos aborrece y le disgusta tanto el Irán de la República Islámica? ¿Por qué? La razón está clara: porque las riquezas de este país, todos los recursos financieros de este país estaban a disposición de Estados Unidos; y llegó la República Islámica y se los quitó. Hoy ven ustedes cómo en América Latina cercan un país (4), acometen ciertas acciones ¡y no les da vergüenza! Dicen abiertamente que es por el petróleo. Por el petróleo. «¡Lo hacemos por el petróleo!». [Aquí también] era por el petróleo; el petróleo de Irán, las minas de Irán, las tierras de cultivo de Irán. Esas vastas llanuras de Qazvin, los feraces campos cercanos a Teherán, estaban en manos de los sionistas, y estos gradualmente los estaban expandiendo. En nuestra región de Jorasán, una extensísima zona entre Mashhad y Quchán la estaban preparando para dársela a los bahaís, para dársela a los agentes del sionismo y de Estados Unidos. Tenían las manos libres en todas partes. La República Islámica llegó y cercenó esas manos; es lógico, pues, que se conviertan en enemigos.
A Dios gracias, hoy la República Islámica va con la cabeza alta, es fuerte, poderosa y tiene prestigio en el mundo, en contra de lo que ellos quieren. Se trata de eso. En estos cuarenta y tantos años, hicieron cuanto pudieron; no hubo ninguna acción hostil que fuera posible cometer contra un país y que no se cometiera: lanzaron ataques militares, atacaron la seguridad, impusieron bloqueos económicos, lanzaron ofensivas culturales, enviaron esbirros a sueldo, hicieron esbirros suyos con dinero a algunas personas de poco carácter de aquí. Todo eso hicieron en estos años y fracasaron, no llegaron a ningún sitio. Hoy, gracias a Dios, por la bendición de la República Islámica, Irán es soberano como República Islámica.
Desde el primer día han mostrado su enemistad, y la República Islámica les ha hecho frente; [y] hasta hoy, la enemistad persiste. Merced al favor divino, la República Islámica se ha fortalecido día tras día. Ellos actuaron y fracasaron en su propósito de hacer desaparecer la República Islámica. A Dios gracias, hoy la República Islámica va con la cabeza alta, es fuerte, poderosa y tiene prestigio en el mundo, en contra de lo que ellos quieren. Se trata de eso. En estos cuarenta y tantos años, hicieron cuanto pudieron; no hubo ninguna acción hostil que fuera posible cometer contra un país y que no se cometiera: lanzaron ataques militares, atacaron la seguridad, impusieron bloqueos económicos, lanzaron ofensivas culturales, enviaron esbirros a sueldo, hicieron esbirros suyos con dinero a algunas personas de poco carácter de aquí. Todo eso hicieron en estos años y fracasaron, no llegaron a ningún sitio. Hoy, gracias a Dios, por la bendición de la República Islámica, Irán es soberano como República Islámica. Hoy, gracias a Dios, Irán [es poderoso] por la bendición de la República Islámica; porque es la República Islámica la que gobierna. Si hubiese sido un gobierno de democracia liberal, un gobierno monárquico, un gobierno dependiente de unos u otros, no habría sido así. Es el Islam, es el sistema popular, es el sistema islámico, es decir, es la República Islámica la que ha logrado conducir a Irán hacia grandes progresos en ciencia, en tecnología, en arte y literatura, en política internacional y en muchos otros campos. Algunos —por supuesto, son casi siempre los extranjeros quienes inician, y luego, lamentablemente, algunos del interior los siguen, los emulan— dicen que Irán está aislado. ¡En absoluto! Irán, el gobierno de Irán, la República Islámica de Irán no está aislada. Se engañan a sí mismos. Irán no está aislado. El Irán de hoy es reconocido en el mundo como un país independiente, valeroso y con futuro. Muchas de estas obras las han realizado nuestros jóvenes.
Permítanme que diga unas breves palabras acerca del joven iraní. Por supuesto, no todos los jóvenes son iguales, ni todas las personas lo son; los hay mejores, más elevados, más modestos, menos aventajados; entre los jóvenes, entre los mayores, entre el pueblo, entre los expertos en religión, entre los universitarios y demás, los hay de toda condición. Pero si consideramos el conjunto, el joven iraní —al contrario de las mendacidades del enemigo— es una de las más importantes ventajas de Irán; una de nuestras más importantes ventajas son nuestros jóvenes. Para afrontar las vicisitudes se requieren ventajas; hoy, una de nuestras principales ventajas son nuestros jóvenes. El enemigo quiere dar una imagen de la juventud iraní que está mal; quiere transmitir que el joven iraní se ha desviado desde el punto de vista político; que es dependiente de Occidente, que el joven iraní se ha extraviado desde el punto de vista religioso, que le ha dado la espalda a la religión. Quiere transmitir que, desde el punto de vista moral, el joven iraní es apático, está corrompido; que desde el punto de vista anímico es débil. Esas cosas quiere transmitir el enemigo; son esas las cosas que ellos dicen y difunden de los iraníes, principalmente de los jóvenes, y que ponen en sus análisis. Y esa imagen es cien por ciento errada; no es así. El joven iraní es ese que en la guerra toma las armas con bravura; cuando hay guerra, sale al encuentro del peligro. En los diversos conflictos —[de estos] jóvenes que no eran enviados al frente de batalla, tanto en la década de los sesenta, [o sea] en la guerra impuesta de ocho años, como en esta guerra (5), como en la defensa del santuario—, cuántos hubo que venían llorando, derramando lágrimas, suplicando que los enviasen, [diciendo]: «¡Queremos combatir!» Eso es valor guerrero. [Los jóvenes] están prestos así que esa imagen es cien por cien falsa.
Permítanme ahora citar dos o tres ejemplos de la situación de nuestros jóvenes: El joven iraní en la guerra es guerrero; en política, es perspicaz, conocedor del enemigo, conoce a Estados Unidos —hubo un tiempo en que no era así—; es diligente en el cumplimiento de sus deberes religiosos. El I'tikaf pertenece a los jóvenes, las marchas del Veintidós de bahman y el Día de Al-Quds, en el mes de ramadán estando en ayunas, pertenecen a los jóvenes; son principalmente ellos quienes planifican. Las celebraciones callejeras [por el natalicio del imam Mahdi] a mediados de Sha‘bán, por el natalicio del Emir de los Creyentes y del imam Husein (la paz sea con ellos), que se han popularizado en estos últimos años, pertenecen a los jóvenes; los jóvenes son quienes realizan estas actividades. Los festejos y las ceremonias de luto religiosos rebosan de jóvenes. La inhumación de los mártires corre a cargo de los jóvenes; son ellos quienes honran a los mártires, los ensalzan, los enaltecen. [Así] son nuestros jóvenes. Los satélites que el otro día mencioné (6) que lanzaríamos tres en un solo día (7), los lanzan los jóvenes. Las investigaciones científicas rigurosas en el campo nuclear, en el campo de las células madre, en el campo de la nanotecnología, en el campo farmacología y otros, las realizan los jóvenes; así son nuestros jóvenes. Nuestro joven creyente, ya sea en la universidad, ya sea en el seminario teológico, ya sea en otros [ámbitos], posee estas cualidades; realmente es así. Está dispuesto tanto a sacrificarse donde sea necesario, como a investigar y profundizar donde sea necesario, a estudiar donde sea necesario, a hacer acto de presencia en la arena política donde sea necesario; [así] es nuestro joven.
¡Sí, claro! También hay personas que se dedican al vandalismo. Anoche en Teherán, como en algunos otros sitios, llegó un puñado de vándalos y destrozaron un edificio que pertenece a su propio país; por poner un ejemplo, destrozaron un muro de tal edificio para darle gusto al presidente de Estados Unidos (8) y que esté contento. Porque ha dicho —algo sin sentido— que, si el gobierno de Irán hace tal o cual cosa, él irá y los apoyará; apoyará a los alborotadores y a personas nocivas para el país. Y ellos se hacen ilusiones con eso. ¡A ver si es capaz de administrar su propio país…! Que en su propio país hay sucesos de todo tipo. Tiene las manos manchadas con la sangre de más de mil iraníes. En la guerra de los Doce Días, alcanzaron el martirio mil y pico de nuestros compatriotas; además de generales, científicos y personalidades, gente común. Esa persona dijo que él había dado la orden, que él había tenido el mando en la guerra. De modo que confesó tener las manos manchadas de sangre iraní. ¡Y luego dice que está a favor del pueblo de Irán! Y un puñado de personas sin experiencia, sin atención y que no han pensado lo creen, se lo aceptan y actúan conforme a sus deseos. Prenden fuego a contenedores de basura para darle gusto. Sepan todos que la República Islámica de Irán, que llegó al poder por la sangre de varios cientos de miles de personas honorables, no cederá ante unas personas que son vándalos. La República Islámica no tolera esbirros del extranjero. Tú sé lo que quieras, pero si te haces esbirro del extranjero, cuando trabajas para el extranjero, el pueblo te da por rechazado, y el sistema islámico te da también por rechazado. Esto, por una parte; ese tipo que desde ahí donde está hace juicios con altanería y arrogancia sobre el mundo entero, que sepa también él que normalmente los déspotas y arrogantes del mundo, como el Faraón, Nemrod, Reza Jan, Mohammad Reza [Pahlaví] y similares cayeron cuando estaban en la cima de su orgullo, y ese también caerá.
¡Queridos jóvenes! Preserven su fe, su pensamiento político, su presencia [activa], su preparación, su seriedad en cuanto al progreso del país, preserven su unidad. Preserven la unidad; una nación unida prevalece sobre cualquier enemigo.Que Dios, si así lo quiere, los proteja a ustedes, y proteja también esa preparación suya. Quiera Dios hacer muy pronto que fluya en los corazones de todo el pueblo de Irán la sensación de la victoria, Dios mediante.
Con ustedes la paz, la misericordia de Dios y Sus bendiciones.
Notas
(1) Alabado sea Dios, Señor de los Mundos, y que la paz y las bendiciones sean con nuestro maestro y profeta, Abulqásim al-Mústafa Muhammad, y con su descendencia purificada, los inmaculados, los elegidos; especialmente con el remanente de Dios en la tierra.
(2) Viaje de Jimmy Carter a Irán (31/12/1977).
(3) Sahifeh-ye Imam, vol. 1, pág. 213; discurso pronunciado ante los seminaristas y expertos religiosos de Qom (02/05/1963): «¡Ay de este país, ay de este órgano de gobierno, ay de este mundo, ay de nosotros, ay de estos ulemas silenciosos, ay de esta Nayaf silenciosa, de esta Qom silenciosa, de esta Teherán silenciosa, de esta Mashhad silenciosa!»
(4) Venezuela.
(5) Guerra de los Doce Días.
(6) Discurso en el encuentro con la familia del mártir Soleimani y los mártires de la guerra impuesta de los Doce Días, (03/01/2026).
(7) Lanzamiento de tres satélites iraníes —«Paya», «Zafar 2» y «Kowsar» — al espacio, el 28 de diciembre de 2025.
(8) Donald Trump.
09/01/2026
