Mensaje del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas con motivo del auspicioso aniversario del nacimiento del Ejército de Irán
En un mensaje, el ayatolá Seyed Moytabá Hoseiní Jameneí, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, felicitó con motivo del Día del Ejército a todos sus miembros, a sus honorables familias y a la gran nación de Irán. Asimismo, consideró el triunfo de la Revolución Islámica como el fin del período de debilidad impuesto por el enemigo al Ejército y destacó las recientes proezas en la defensa de la tierra, las aguas y la bandera del país.
En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordios
«En verdad, Dios ama a quienes combaten por Su causa en filas apretadas, como un firme edificio» (Sagrado Corán, 61:4).
Con motivo del «Veintinueve de Farvardín», auspiciosa efeméride del nacimiento del Ejército de la República Islámica de Irán —que, por la sabia iniciativa del gran Jomeiní, (que Dios tenga misericordia de él)—, fue denominado con este nombre, felicito a todos los miembros del Ejército, a sus honorables familias y a la gran nación de Irán.
El triunfo de la Revolución Islámica constituye el punto divisorio entre dos etapas de la vida del Ejército, y debe considerarse el fin del período de debilidad que los enemigos de esta tierra y de estas aguas, a través de los traidores internos, impusieron al Ejército y a los valientes y sinceros militares del país. A partir de entonces, el Ejército ocupó su lugar legítimo y, en vez de pertenecer al sistema tiránico y corrupto de los Pahlaví, fue acogido en el cálido abrazo de la nación, pues el Ejército es realmente hijo de la nación y surge del corazón de los hogares de la gente. Pronto, el Ejército se enfrentó a los siniestros planes de Estados Unidos, a los remanentes de la tiranía Pahlaví y a los separatistas que querían un Irán desmembrado, y forjó gestas [memorables].
El Ejército del Islam, al igual que en las dos guerras impuestas anteriores, defiende valientemente la tierra, las aguas y la bandera a la que pertenece, apoyado en su firme sostén divino y popular; en filas compactas y firmes, hombro con hombro con los demás combatientes de las Fuerzas Armadas, se enfrenta a los dos ejércitos que encabezan el frente de la incredulidad y la arrogancia, poniendo de manifiesto ante los ojos del mundo su debilidad y humillación. Del mismo modo que sus drones caen como rayos sobre los criminales estadounidenses y sionistas, su valiente Fuerza Naval está preparada para hacer que los enemigos saboreen la amargura de nuevas derrotas.
Por otra parte, el veintinueve de farvardín es también el natalicio del hombre único de su tiempo, el eminente Líder mártir; aquel que, desde la primera década de la Revolución Islámica, realizó el mayor esfuerzo para preservar al Ejército frente a las siniestras consignas de su disolución, y posteriormente para elevar sus capacidades en diversos aspectos.
Sin duda, la línea de progreso de las distintas capacidades de esta genuina institución popular —que protege el país de este a oeste y de norte a sur— debe ser seguida de manera redoblada, y, con el permiso de Dios, en un futuro cercano se emitirán las disposiciones necesarias para su plena realización.
En este camino, es necesario prestar atención a la figura de los héroes que, a lo largo de generaciones de gestión en las últimas cinco décadas, han guiado y dirigido el Ejército —y muchos de los cuales se encuentran entre la multitud de los mártires—, así como a su conducta noble y sincera, que serán aleccionadores e inspiradores para todos los componentes de las Fuerzas Armadas. Desde grandes personalidades como Qaraní, Falahí, Namayú, Fakurí, Babaí, Sattarí, Ardestaní y Sayyad Shirazí, hasta los más recientes mártires ilustres, Seyed Abdolrahim Musaví y Aziz Nasirzadeh.
La paz y las bendiciones de Dios Altísimo sean sobre todos los combatientes del Ejército de la República Islámica de Irán, desde sus altos mandos y comandantes hasta su personal y sus soldados silenciosos y anónimos; y que la paz y las bendiciones de Dios Altísimo sean sobre todas las personas abnegadas y los veteranos heridos de ese Ejército, y la paz y la misericordia especial de su eminencia sean con las honorables familias de todos los mártires de la guerra impuesta por Estados Unidos y el régimen sionista contra la gran nación de Irán.
Y la paz sea con ustedes, así como la misericordia de Dios y Sus bendiciones.
Seyed Moytabá Hoseiní Jameneí
18/04/2026
18/04/2026

