Discurso en el encuentro con un grupo de panegiristas de la Ahlul Bayt
En el nombre de Dios, Clemente y Misericordioso (1).
Al-hamdu li-l-Lah Rabbi-l-Alamín wa-s-salat wa-s-salam ala sayídina wa nabíyina Abi-l-Qásimi-l-Mústafa Muhámmad wa ala álihi-t-tayibini-t-tahirini-l-maasumín sáyama Baqíati-l-Lah fi-l-Ardain (2).
Sean ustedes muy bienvenidos, queridos hermanos, queridas hermanas. Hemos disfrutado mucho de la interpretación ejecutada aquí por los queridos hermanos. Esos poemas tan cargados de contenido y significado han dado actualidad a la reunión. Hay muchas reuniones en las que la multitud está presente, pero que no pertenecen a este tiempo. Esta reunión sí es una reunión de este tiempo. Esos versos, esos movimientos, esas palabras y expresiones de ustedes y de su congregación y ese entusiasmo y estado de ánimo suyos han dado actualidad a la reunión.
Expreso mi felicitación por el natalicio de la Señora de las Mujeres, la Veraz y Pura Fátima al-Zahra (sea con ella la paz de Dios), así como también el de nuestro amado y gran imam [Jomeiní]. Sobre Fátima al-Zahra, apenas diré unas palabras, ya que las virtudes y méritos y cualidades destacadas de aquella divina y celestial dama no son algo que quepa expresar en palabras. Está muy por encima de nuestra comprensión, de nuestra imaginación, de nuestra percepción; pero se puede decir que fue un modelo. ¿Acaso no queremos actuar? ¿Acaso no queremos vivir como Fátima? Ella fue un modelo, y debemos comportarnos y actuar de acuerdo con el comportamiento y las acciones de ese modelo. Fue modelo de religiosidad, modelo de búsqueda de justicia, modelo de Yihad. El Yihad que llevó a cabo Fátima Az-Zahra (la paz de Dios sea con ella) es uno de los más difíciles. Si se quiere comparar, quizás estén por un lado todas las campañas del Profeta, y por el otro el Yihad de Fátima al-Zahra (con ella sea la paz de Dios). Ella fue un modelo de Yihad, fue un modelo de exposición y clarificación; aquel elocuente discurso en la mezquita de Medina fue un extraordinario acto sin igual de exposición clara e instructiva. Ella fue un modelo respecto de los deberes femeninos: el cuidado del esposo, la crianza de los hijos, la educación de Zainab y muchos otros valores islámicos —siendo todo esto asuntos exotéricos, comprensibles y visibles para nosotros; los temas esotéricos y celestiales están más allá de nuestra capacidad de visión y son indescriptibles—.
Unas palabras ahora sobre el maddahí (3); lo que quiero decir hoy son unas palabras sobre el maddahí, que hoy en día constituye un campo de gran importancia que merece ser investigado. El maddahí no se limita hoy a llegar, recitar y mover al llanto, etc., sino que hoy, en nuestro país, el maddahí se ha convertido en un fenómeno que merece investigación y estudio. ¿Investigación en qué sentido? En el sentido de profundizar, de ver qué hay tras esa poesía, tras ese canto, esa melodía, ese comportamiento; de identificar las deficiencias, ya que es posible que eso nos conduzca a [detectar] algunos puntos débiles; de buscar las vías de crecimiento, y qué hacer que el maddahí avance por el camino del crecimiento, se dirija y progrese hacia el perfeccionamiento y la plenitud. Todo esto es un conjunto de cosas sobre el cual puede y debe trabajar un grupo de investigadores y estudiosos. Esto es hoy algo necesario.
Por supuesto, el maddahí existía ya antes. En nuestra juventud había también recitadores de alabanzas; no con esta extensión, en este número, con este conocimiento ni con esta preparación, pero los había. Por otra parte, aquellos tenían sus puntos fuertes —por ejemplo, recitaban de memoria largas y elocuentes casidas— pero, en conjunto, entre el maddahí de la época de nuestra juventud y el de hoy hay una gran distancia. Hoy, el maddahí se ha convertido en nuestra sociedad en un fenómeno asombroso. Menciono esto para que nuestros queridos recitadores sepan qué trabajo están realizando, aunque ustedes ya lo saben. Los poemas de hoy, las palabras que se han dicho hoy han mostrado que los recitadores saben dónde se encuentran y qué responsabilidad han asumido. Hoy, después de varias décadas, este fenómeno tan importante del maddahí ha tomado la forma de un factor influyente en el país. Es algo que necesitamos; necesitamos fortalecer los factores influyentes que ejercen efecto sobre las mentes, los cerebros y los corazones; primero, identificarlos, y segundo, fortalecerlos. La idea principal que quiero transmitir es la que ahora expondré.
Por supuesto, no todos los maddahí están en el mismo nivel; tienen sus más y sus menos. Con todos los fenómenos sucede lo mismo, que no es todo igual: algunos son superiores, están en un nivel más alto, y otros son más medianos; pero lo que se puede expresar de manera aproximada y general es que hoy el maddahí es una de las bases de la literatura de la Resistencia; hoy, el maddahí es una de base de la literatura de la Resistencia. Si existe un pensamiento, pero no una literatura acorde con él, ese pensamiento morirá, desaparecerá. Generar una literatura acorde a una idea, a un pensamiento, es un gran arte. Y uno de los focos y centros en los que se compila, se expande y se transmite esa literatura —la literatura de la Resistencia— es el fenómeno del maddahí y de las congregaciones religiosas.
Ahora, ¿qué quiere decir «resistencia nacional»? Cuando decimos «literatura de resistencia nacional», ¿qué significa «resistencia nacional»? Hoy se habla del «Frente de la Resistencia»; bien, ¿qué es eso? ¿Frente a qué resiste? Resistencia nacional es resistir ante cualquier presión que el enemigo ejerza en algún aspecto de la vida humana para obligar a una nación a rendirse; lo que entendemos por resistencia es mantenerse firme frente a esa presión: que pueda soportar, que resista, se mantenga en pie, persevere, eche al enemigo a tierra y lo deje fuera de combate.
Esa presión de la que hablamos puede presentarse en cualquier forma; a veces es militar, como nosotros la vimos —los jóvenes no la vieron, ahora ya la han visto; nosotros vimos también la de hace cuarenta años—. ¡Presión militar para obligar a la República Islámica a aceptar una imposición! Esa presión [puede ejercerse] por medios militares, por medios económicos o con alboroto mediático y creación de ambiente. Observen ustedes el espacio virtual, vean las emisoras extranjeras, las declaraciones no ya de reporteros o supuestos periodistas, sino de mandos militares y autoridades políticas del mundo. Todo eso apunta a un mismo objetivo, que es ejercer presión sobre la firmeza y resistencia de los pueblos, a la cabeza de los cuales está el pueblo iraní; hoy es así. De manera que esa presión puede ser presión militar, presión económica —por ejemplo, las sanciones—, presión mediática, presión en el ciberespacio, la creación de redes de espionaje, etc.
El objetivo de esa presión puede ser la expansión territorial, como lo que están haciendo ahora los estadounidenses con algunos países de América Latina; puede ser por recursos subterráneos, como cuando, por ejemplo, ejercen presión para apoderarse de los recursos petroleros de tal o cual país; o puede ser por asuntos culturales o religiosos; o ser presión para cambiar el estilo de vida, lo que se lleva a cabo principalmente a través de medios de comunicación; o lo más fundamental de todo, presión para cambiar la identidad. Cien años hace que los occidentales, que llegaron a Irán a finales de la época de los Qayar, tienen como afán cambiar la identidad de la nación iraní —su identidad religiosa, histórica y cultural—. El primer paso lo dio Reza Jan, que no tuvo éxito; los siguientes actuaron con más astucia política e hicieron algunas cosas, y no tuvieron éxito [tampoco]. Llegó la Revolución Islámica y los barrió a todos; los echó fuera. Presión para cambiar la identidad del pueblo iraní. De todas maneras, en cualquiera de esos casos, es necesario resistir. Preguntábamos qué quiere decir resistencia: quiere decir capacidad de aguante, perseverancia, firmeza, no rendirse, derrotar al agente de la presión. Eso significa resistencia. Cuando hoy hablamos constantemente de «Frente de la Resistencia», es eso lo que significa. Hubo un día en que era Irán solo; hoy, se ha extendido a países de la región e incluso en algunos casos a países fuera de la región. La resistencia se fue extendiendo gradualmente.
Nuestro pueblo fue, desde el principio de la formación de la República Islámica, con el triunfo de la Revolución Islámica, capaz de resistir; logró mantenerse firme, logró no rendirse ante la presión del enemigo. Ellos hicieron de todo, aunque como esto ya lo hemos dicho mucho y lo hemos repetido, no quiero repetir las cosas que hicieron. Algunas de las cosas que hizo el enemigo contra el pueblo iraní eran tales que, de hacerse contra cualquier otro país, cualquier otra nación, los habría devastado. Pero el pueblo de Irán se mantuvo firme; la República Islámica aguantó con firmeza total, con resistencia total.
A partir del comienzo de la Revolución, nuestro maddahí avanzó. No de forma completa, pero empezó a hacerlo, y en la época de la guerra alcanzó su cénit. Durante la guerra, cada uno de aquellos mártires se convirtió en una bandera para mantener en pie al pueblo iraní, [y eso] a través de los recitadores de maddahí; ese trabajo lo hicieron los recitadores. De no haber estado allá el recitador cuando llegaba aquel féretro, si no hubiera resonado en el ambiente aquel canto épico atrayendo hacia sí los corazones, aquel mártir habría sido olvidado. Los recitadores hicieron una labor digna de Zainab —Zainab, que dio vida a [la memoria] de Karbala y la preservó para la historia—. Es una labor que comenzó desde el inicio de la Revolución, que ha continuado hasta hoy y que sigue estando ahí. Por supuesto, no todas las sesiones de maddahí eran ni son como la nuestra de hoy; ya lo sé, pero en todas ellas hay una querencia, una perspectiva, un movimiento hacia el concepto y el ejemplo de la Resistencia en Irán.
Bien, en resumen, lo que yo quiero decir es lo siguiente; tan solo quiero transmitir una idea, y es que hoy, más allá de enfrentamientos militares —que los ha habido, ustedes los vieron, y además constantemente se habla de la posibilidad [de que se repita], habiendo algunos que incluso avivan adrede ese foco para mantener a la gente ansiosa, para crear inquietud, por más que, Dios mediante, no tendrán éxito—, estamos en el centro de un enfrentamiento propagandístico y mediático. ¿Con quién? Con un frente a gran amplitud. Estamos en una guerra propagandística, y estamos en una guerra espiritual. El enemigo comprendió que es imposible apoderarse de este país, de esta tierra, de este divino y espiritual territorio por medio de instrumentos de presión y militares; comprendió que, si quiere tomar algún control, cometer alguna injerencia, obtener algún éxito, debe cambiar los corazones; debe cambiar los cerebros y los pensamientos; y se han enfocado en esa línea. Nosotros, por supuesto, nos mantuvimos firmes frente a ellos, pero hoy el peligro es ese, la línea es esa, el objetivo del enemigo es ese. El objetivo del enemigo en nuestro país es difuminar los deslumbrantes efectos de las ideas revolucionarias; su objetivo es hacer gradualmente que la gente no recuerde la Revolución, no recuerde el objetivo de la Revolución, no recuerde las cosas que se hicieron en la Revolución, no recuerde al imam de la Revolución; es para eso que están trabajando, que se están esforzando. Gastan miles de millones; no lo dicen, pero nosotros lo sabemos. Se sirven de escritores, de artistas, de autores de libros, de novelistas, de Hollywood y demás, y emplean medios diversos para cambiar la mente de la juventud iraní. El frente que tenemos operando frente a nosotros en este ámbito es de gran amplitud. Por supuesto, el centro es Estados Unidos, con algunos países alrededor y, en las márgenes, mercenarios, traidores, apátridas y aquellos que se reúnen en Europa y otros lugares para hacerse con un patrimonio; también han adoptado ese método. Frente a todo eso nos encontramos.
En definitiva, el Frente de la Revolución y los agentes de la Resistencia deben identificar bien esa disposición del enemigo y adoptar una formación adecuada a ese orden, a ese objetivo del enemigo. En materia militar, la disposición de nuestras tropas dependerá del objetivo del contrario; cuando veamos que el enemigo va a atacar un punto, adoptaremos un orden de batalla que frustre al enemigo; eso debe hacerse en materia de propaganda. La configuración de la propaganda debería orientarse justo hacia el flanco que el enemigo ha elegido como blanco, que son las enseñanzas islámicas, las enseñanzas chiíes, las enseñanzas revolucionarias. Es eso lo que el enemigo ha puesto en su punto de mira; hay que oponerse a ellos. Claro está que no es tarea fácil, pero afortunadamente hoy tenemos en los seminarios islámicos tenemos a muchos eruditos que han trabajado, que han reflexionado en estos campos, que tienen una producción, y el colectivo de los recitadores de maddahí del país puede aprovecharlos plenamente.
Ustedes, los recitadores, pueden convertir esa congregación en la que están en un núcleo de adhesión a los valores de la Revolución y a los [demás] valores; especialmente hoy, cuando los jóvenes, afortunadamente, tienen inclinación por las congregaciones. Hoy hay una gran inclinación entre los jóvenes hacia las congregaciones; en el pasado no era así. Hoy, afortunadamente, los jóvenes de distintas ciudades —por la información que nos llega a través de la televisión o que recogemos— tienen esa inclinación, trabajan, se esfuerzan. Eso se debe valorar; la joven generación debe ser inmunizada frente a lo que busca ese enemigo obstinado, maléfico y, lamentablemente, dotado de recursos.
Lo que yo aconsejo es que, en el maddahí sobre los Imames (con ellos sea la paz), se destaque la exposición de las enseñanzas. En opinión de un servidor, los Imames (con ellos sea la paz) realizaban dos tareas fundamentales: una era la exposición y elucidación de las enseñanzas, gracias a lo cual estas permanecieron. Si ellos no hubieran explicado las enseñanzas islámicas, del Islam y de los verdaderas enseñanzas del Islam hoy no habría quedado nada. Una tarea era esa, y la otra era la lucha. Los Imames luchaban; un servidor ha hablado mucho sobre ello a lo largo de los años. Todos los Imames se dedicaron a la lucha. Después del Príncipe de los Creyentes (la paz sea con él), tanto en la época del imam Hasan, como en la del Señor de los Mártires o en la de los imames posteriores, todos los imames se dedicaron a luchar. Luchar contra el aparato califal, luchar contra los enemigos de la verdad, cada uno con su método propio; cada uno de una manera, pero todos luchaban; esto debe expresarse [al abordar] la vida de los Imames, al narrar la vida de los Imames. Por tanto, exposición y elucidación de las enseñanzas religiosas, de las enseñanzas de lucha y revolucionarias.
Otra recomendación es que, al enfrentarse al enemigo, no se limiten a defender aquello sobre lo que él siembra dudas. Claro que esa defensa es necesaria y que hay que repeler la siembra de dudas por parte del enemigo, pero el enemigo tiene muchos puntos débiles. Pongan esos puntos débiles en su punto de mira y atáquenlos; lancen una ofensiva contra ellos en sus concepciones poéticas, que es algo para lo cual, afortunadamente, hoy algunos hermanos han demostrado que existe una capacidad notable.
Una recomendación más es que llenen ustedes sus sesiones de maddahí con las enseñanzas y los puntos fuertes del Islam, tanto en lo relativo a las cuestiones personales como a las cuestiones sociales, a la política o al enfrentamiento con el enemigo; en esos terrenos, el Islam posee enseñanzas importantes, tiene puntos fuertes. Que quien se siente a escuchar sus palabras, sus recitaciones, pueda beneficiarse en gran medida del Corán y de los conceptos coránicos, y hacer uso de ellos. Hagan ustedes de sus recitaciones un instrumento eficaz y de peso para la propagación de la religión y la difusión de las ideas religiosas y revolucionarias. Ese trabajo se está realizando ahora en gran medida; amplifíquenlo, refuércenlo, generalícenlo y que esté presente en todas las intervenciones. A veces, el impacto en el corazón de su audiencia de una elegía bien compuesta y de buen contenido recitada por ustedes en el púlpito es mucho mayor y más duradero que una o dos sesiones de discurso argumentativo, filosófico, racional.
Y hablando de buena composición en las recitaciones, tengan cuidado de no cometer un error en este aspecto: ¡que no se filtren entre nuestras ideas religiosas las melodías de la época del Tagut! A veces las oye uno en algún lugar. ¡Tengan cuidado! La melodía del maddahí es de ustedes, les pertenece a ustedes, es creación suya. No debe penetrar en su trabajo, en su expresión, aquello que es de los enemigos de ustedes, contra los cuales ustedes se levantaron, contra cuya cosmovisión y cultura equivocada se alzó el pueblo de ustedes.
En definitiva, la sensación y la percepción de un servidor es que, afortunadamente, entre los instrumentos sustanciales de que dispone el país para progresar, el fenómeno del maddahí ocupa un lugar especial. Ustedes están trabajando, se están esforzando y, como dije, eso requiere investigación. Deben analizarse las deficiencias, deben encontrarse las vías de mejora, deben prepararse y elaborarse contenidos apropiados y quizás melodías apropiadas para ese trabajo. Preservemos el maddahí, conservémoslo, perfeccionémoslo y beneficiémonos de este fenómeno.
Permítanme decirles que, con la ayuda divina, la República Islámica está avanzando. Carencias hay muchas; se ha hecho mención al polvo en suspensión de Juzestán (4); es una de las más pequeñas. Hay aún muchas más deficiencias en el país, pero el país está avanzando, está progresando. El pueblo iraní honra día a día al Islam, mostrando que Islam significa firmeza, que Islam significa poder, que Islam significa veracidad y pureza de corazón, que Islam significa benevolencia y búsqueda de justicia; todo eso, el pueblo de Irán lo está mostrando de manera gradual. Por supuesto, las grandes transformaciones en un país no se notan a simple vista, porque son graduales, porque son a largo plazo; no son a corto plazo, no ocurren en un instante de modo que uno las vea; ocurren gradualmente. Pero lo que yo quiero decirles es que, con la ayuda divina, la sociedad está avanzando gradualmente. En relación con las cuestiones religiosas, el adolescente actual está mucho más adelantado, salvando los primeros inicios de la Revolución, que en cualquiera de las etapas intermedias, y en adelante lo estará aún más, Dios mediante.
¡Gloria al alma santa de los mártires y al alma santa del Gran Imam, que abrió este camino ante el pueblo de Irán!
Con ustedes sea la paz y la misericordia de Dios.
Notas
(1) Al comienzo del encuentro, un grupo de recitadores de alabanzas de la Ahlul Bayt (la paz sea con ellos) recitó poemas y entonó cánticos de encomio.
(2) «Alabado sea Dios, Señor de los Mundos, y vayan las bendiciones y la paz para nuestro maestro y profeta Abulqásim al-Mústafa Muhammad y para su familia excelsa, pura e infalible, en especial para el Imam de la Época».
(3) Cántico poético devocional de alabanza de las figuras sagradas del Islam.
(4) Referencia a los versos recitados por uno de los recitadores de alabanzas de Juzestán.
11/12/2025
