Discurso en el encuentro con diversos sectores del pueblo iraní con motivo del 47º aniversario del triunfo de la Revolución Islámica
Con motivo del aniversario del 12 de bahman (el 1 de febrero) y el inicio de los festejos de la Década del Alba (Faŷr)
En el nombre de Dios, Clemente y Misericordioso.
Alabado sea Dios, Señor de los mundos, y la paz y las bendiciones sean con nuestro Maestro y Profeta Abul Qasim Al-Mustafa Muhammad, y con su descendencia purificada, los inmaculados, los elegidos; especialmente con el remanente de Dios en la tierra.
Doy la bienvenida a todos los queridos hermanos y queridas hermanas que hoy han bendecido e iluminado esta husayniyya con el calor de su aliento y su presencia. Diré unas palabras acerca del 1 de febrero de 1979, que es un día importante; unas palabras también acerca de la sedición de hace una o dos semanas —una explicación sobre qué fue [este] fenómeno, qué ocurrió—; y unas breves palabras también acerca de Estados Unidos. Estos son los temas que he anotado para exponer a los queridos hermanos y a las queridas hermanas.
Pero sobre el 1 de febrero de 1979. El 1 de febrero de 1979 es verdaderamente un día excepcional. En el transcurso del año, hay días en los que uno sabe que ocurrió un evento; es un día importante, es un gran día; estos días quedan registrados en la historia como un acontecimiento, como una cuestión relevante. Sin embargo, hay algunos días que uno observa más allá de su relevancia y su historicidad; estos son los días que hacen historia. El evento ocurrido en ese [día] ha, en realidad, desviado y cambiado el curso de la historia; el día 1 de febrero de 1979 es de este tipo.
El imam [Jomeini] llegó a Teherán entre amenazas; ¡entre amenazas! Ustedes, los jóvenes, no vieron aquellos días. Existía la amenaza de Estados Unidos, la amenaza del régimen, la amenaza de los terroristas; más tarde se supo qué planes tenían estos para la llegada del imam. En medio de estas amenazas, el imam llegó a Teherán con valentía y poder; entró en Teherán, y la nación, de manera unánime, rindió honores a la llegada del imam. Esa acogida que se le dispensó al imam el día el 1 de febrero de 1979, hasta donde nosotros sabemos, no tiene precedentes en la historia, ni en nuestra propia época en la que las poblaciones han crecido y los medios han aumentado; ¡qué acogida tan extraordinaria se le hizo al imam!
Bueno, un líder, una gran figura, el imam entró en la sociedad, y la sociedad también lo acogió en su seno, lo cual fue un acontecimiento importante; sin embargo, el imam no permitió que esta acogida sin precedentes quedase reducida a un mero protocolo. Este tipo de sucesos a veces no son más que mero protocolo: [la gente] viene, rinde homenaje a alguien, luego se dispersa y se va; él se va y ellos también se van. El imam no permitió que este acontecimiento colosal se celebrase como un mero acto protocolario; desde el primer instante, comenzó a trabajar.
En primer lugar, la primera acción que llevó a cabo el imam fue anunciar la abolición del régimen [monárquico] el mismo día de su llegada. El imam, en [el camposanto] Behesht-e Zahra, frente a una multitud de millones, pronunció un discurso y anunció la abolición del régimen monárquico —del que se decía que contaba con varios miles de años de historia— y su transformación en un sistema nuevo y renovado, dotado de cualidades importantes, relevantes y grandiosas. Bueno, este nuevo sistema del que el imam dio la buena nueva al entrar en Teherán el día 1 de febrero de 1979, tenía numerosas características, algunas de las cuales quizás mencione ahora; no obstante, [según] lo expresado por el imam, hay dos características fundamentales y básicas, dos características importantes en este sistema:
La primera es que transforma un gobierno individual y despótico en un gobierno popular; esto es muy importante. La gente en el país no era nada; incluso los ministros y los gobiernos y similares tampoco eran nada; toda decisión, todo, se cocinaba y ejecutaba en un solo ente, en una sola corte. Este [gobierno] se transformó en un gobierno popular; es decir, que el pueblo manifieste su opinión, elija, tome decisiones.
La segunda característica [consistió] en la transformación del proceso antirreligioso que regía el país, en un proceso islámico y religioso. Si alguien lee las memorias de los personajes de la época Pahlaví —que escribieron después o en aquel mismo tiempo—, verá, comprenderá que estos estaban conduciendo a Irán hacia un orden completamente antirreligioso; lo dirigían hacia un rumbo en el que no hubiese rastro alguno de Islam, de religión ni del Corán; el país se encaminaba gradualmente en esa dirección.
El imam [Jomeini] cambió el rumbo 180 grados —claro está, no se puede ajustar un país de golpe al cien por cien a la religión—; el movimiento se convirtió en un movimiento religioso y gradualmente [se encaminó] hacia la religión. Si nosotros —nosotros, los responsables— hubiésemos cumplido debidamente con esas obligaciones, eso ya se habría producido; es decir, el país se habría vuelto realmente religioso. En verdad nosotros —algunos gobiernos, algunas autoridades, algunos de los que podían haber hecho algo— fallamos; hubo cosas que debimos hacer y no hicimos; hubo cosas que no debimos hacer y las hicimos; pero a pesar de ello, el movimiento siguió siendo el mismo que el imam estableció; es decir, avanzamos en este proceso religioso e islámico.
[Por supuesto,] otra característica que tenía esta nueva gobernanza y que se mencionaba en las declaraciones del imam, y que entre las características que el imam mencionaba era muy importante y ponía nerviosa a la arrogancia [global], consistía en el cercenamiento de la mano de Estados Unidos en Irán. El imam [Jomeini], desde el principio en sus declaraciones, anunció el cese de la influencia y la injerencia de Estados Unidos en Irán, sobre lo cual ahora, al final de mi intervención, expondré algunas palabras. Esta también es una característica, y fue precisamente esta característica la que puso nerviosos a los estadounidenses. Lo que desde el primer instante los puso nerviosos más que nada, los impulsó a esforzarse, los empujó a la enemistad, fue que [se anunció que] la influencia y la injerencia en nuestro país están prohibidas; el país pertenece a la nación iraní, ellos mismos y sus elegidos deben tomar las decisiones.
En lo que respecta al carácter popular de la Revolución y al carácter popular del gobierno —que dijimos que era esta característica [del sistema islámico]—, lo que hizo el imam fue [que] familiarizó al pueblo, a la nación iraní, con sus propias capacidades y sus propios valores. El imam poseía una elocuencia eficaz; las palabras del imam calaban en los corazones. El imam hizo que la nación iraní tomase plena conciencia de las grandes capacidades que posee. Esta frase de «Nosotros podemos» es muy importante. Los que vivimos antes de la Revolución, incluso los que éramos gente de lucha, en verdad ¡todos creíamos que los iraníes no podían hacer nada! El «no podemos» imperaba sobre todos los pensamientos de la gente; vino el imam, le dio la vuelta por completo a esto, y proclamó el «podemos». Familiarizó [al pueblo] con sus propios valores, lo familiarizó con sus propias capacidades. Nuestra nación, durante los períodos Pahlaví y Qayar, se había convertido en una nación humillada. La nación iraní, con esos antecedentes, con esa civilización, con esa ciencia, con aquellos sabios [y científicos], con aquellas enormes e inmensas bibliotecas, desde los inicios del período Qayar hasta todo el período Pahlaví, se convirtió en una nación humillada, en una nación atrasada; estábamos atrasados en ciencia, atrasados en tecnología, atrasados en política; Irán no tenía ninguna influencia en las políticas regionales, ¡las políticas mundiales ya ni se diga!
En una ocasión, relaté aquí una historia (1) que después de la [Primera] Guerra Mundial, invitaron a los países del mundo a venir a la Conferencia de París para tomar decisiones sobre asuntos internacionales. Desde Irán, partió una gran delegación y fue a París para participar en esa conferencia; ¡no la dejaron entrar! La delegación iraní fue y se quedó esperando detrás de la puerta, pasaron varios días, no les permitieron entrar a esa sesión. Al Irán grandioso, al Irán civilizado, al Irán que en otro tiempo fue el origen de la ciencia y la filosofía y de todo en el mundo y del que todos se beneficiaban, lo habían reducido a esto; ¡humillado de esta manera, empequeñecido de esta manera! En la ciencia, en la tecnología, en la política, en el estilo de vida, en el prestigio internacional, en las decisiones regionales, en todos estos aspectos, la nación iraní durante la época Pahlaví y la época Qayar estaba atrasada y humillada; ni un solo invento, ni un solo trabajo importante, ni un solo movimiento relevante.
El imam [Jomeini] sensibilizó a la nación respecto a este atraso, para que la nación sintiese [y se preguntase]: «¿Por qué debemos estar atrasados? ¿Por qué no debemos producir nosotros mismos, construir nosotros mismos, no presentar [nuestros logros] por nosotros mismos, no tener voz propia en el mundo? ¿Por qué?» El imam sensibilizó a la nación; revivió el sentimiento de capacidad en la nación iraní; el honorable imam infundió la confianza en sí misma en la nación; la nación iraní tiene confianza en sí misma. Ahora ustedes, por ejemplo, frente a tal nación europea, incluso frente a la nación estadounidense, ya no sienten debilidad, no sienten ser inferiores. [Ahora] dicen «podemos», «lo hacemos»; ¡y lo han hecho! En estos cuarenta y tantos años, se han realizado grandes obras en este país que antes ni siquiera se podía pensar [en ellas], pero se realizaron. Ahora mismo también es así. Por supuesto, lo ocultan; nuestra propaganda también es débil. Ahora hay miles de empresas vinculadas a estos jóvenes que se han puesto a trabajar y ellos mismos están trabajando; [produciendo] maquinaria importante, [realizando] grandes obras. [Cuando] algunos organismos recogieron y llevaron a estos estudiantes para que les mostrasen parte de estas obras industriales por todo el país —no solo en Teherán—, se quedaron asombrados; ¡no podían creerlo! ¿Quién habría creído que llegaría un día en que Irán fabricaría un arma que Estados Unidos copiase? (2) ¿Se le pasaba por la mente a alguien? Pero esto sucedió, esto ocurrió. El imam infundió este espíritu de confianza en sí mismos en el pueblo, infundió en ellos el espíritu de la esperanza, el espíritu de las altas aspiraciones.
El imam mismo también era la personificación de esta esperanza; era la personificación de esta esperanza. Simplemente, no existía ningún problema que se le opusiese. [Decía:] «¡Jorramshahr debe ser recuperada!» Ahora bien, nosotros estábamos allí, en una Jorramshahr que por todos lados estaba sitiada por ejércitos [enemigos; y él decía:] «Jorramshahr debe ser liberada». ¡Una sola palabra! Quiere decir que tenía la certeza de que aquello era factible. Él lo dijo, los jóvenes [también] pusieron empeño, y se hizo. Él mismo era la personificación de esta esperanza, y también conducía al pueblo hacia esa misma esperanza. Hoy también, si no fuese por estas insinuaciones de los malévolos demonios —realmente malévolos— [todo] seguiría igual [de bien]. Algunos desde dentro, algunos desde fuera que constantemente insinúan que el joven iraní no tiene esperanza, no tiene futuro y cosas por el estilo; pues sí, ¡para su desgracia!, sí tiene esperanza, sí tiene futuro, sí construye futuro y sí avanza.
El 11 de febrero de 1979 lo creó el 1 de febrero. El 11 de febrero de 1979 con esa grandeza lo creó el 1 de febrero. Si no hubiese sido por el 1 de febrero, si no hubiese sido por la llegada del imam, si no hubiese sido por aquella inmensa acogida popular, el 11 de febrero de 1979 no habría tenido lugar. El día de la República Islámica, que es el doce de Farvardín, lo creó el 1 de febrero; los avances de este país los creó el 1 de febrero. Es un día importante, es un día que hace historia. El día 1 de febrero, hoy día, es verdaderamente un día que hace historia; no olvidemos esto. Por la gracia del favor que Dios Todopoderoso tuvo con el honorable imam [Jomeini], esto se realizó y, gracias a Dios, continúa hasta hoy. Por supuesto,el 1 de febrero tuvo estas bendiciones, [y] también tuvo la enemistad de Estados Unidos. La enemistad de Estados Unidos, a partir de ese mismo día 1 de febrero, se hizo más pública que nunca, se mostró y se declaró. Esto también ocurrió, y ahora [sobre] esto también diré luego unas palabras. Esto, [lo] referente al 1 de febrero de 1979.
Mas, en cuanto a la sedición reciente; esta sedición que aconteció los días dieciocho y diecinueve del mes de dey. En primer lugar, mi interpretación es que esta sedición fue una sedición estadounidense y sionista. Ya lo dije otro día, en una reunión de esta [misma naturaleza], (3) que estos que vinieron a causar disturbios eran de dos clases, dos tipos de personas: un tipo eran los cabecillas, y otro la infantería y «las turbas» (4). Aquellos cabecillas estaban adiestrados; habían recibido dinero, habían sido entrenados, se les había enseñado cómo moverse, cómo atacar, dónde atacar, cómo reclutar a los jóvenes, cómo hablar con ellos; todo esto se les había enseñado a los cabecillas, se les había entrenado. Muchos de esos cabecillas fueron capturados, arrestados, y confesaron estas cosas. También había algunos jóvenes alborotados que solo eran bulla, emprendieron la marcha y se hicieron presentes; no tenemos mucho problema con ellos. La sedición fue una sedición estadounidense; el plan, un plan estadounidense. No solo de Estados Unidos, sino sionista; el régimen sionista también estuvo involucrado. Cuando digo «Estados Unidos», no es solo una afirmación; no nos ha llegado a través de complejos y enrevesados canales de información secreta de seguridad. Aunque, por supuesto, tenemos información acerca de muchos de [sus] detalles, pero lo que deja claro que este movimiento fue un movimiento estadounidense, son las propias declaraciones de ese presidente de los Estados Unidos; (5) en primer lugar, se dirigía explícitamente a estos generadores de disturbios llamándoles «¡el pueblo de Irán!» Ahora bien, el día veintidós de dey, varios millones de personas se congregaron en Teherán y en otras ciudades, ¡aquellos no eran el pueblo de Irán, [mientras] estos pocos miles sí eran el pueblo de Irán! A estos les decía «pueblo de Irán», y luego también [les] decía «¡Adelante, adelante, que yo estoy por llegar!» Así pues, la sedición fue una sedición estadounidense.
Tengan presente este punto: que esta sedición no fue la primera sedición ocurrida en Teherán, ni será la última; después de esta también tendremos sucesos como estos. No fue la primera sedición, ni será la última; después de esta también pueden ocurrir sucesos como este. Al fin y al cabo, somos un país, tenemos un pensamiento nuevo, tenemos un camino nuevo, estamos en fricción y conflicto con los intereses de los prepotentes del mundo; siempre debemos estar a la expectativa. Y ahora, ¿hasta cuándo continuará esto? Hasta que la nación iraní llegue a un punto en que su estabilidad, perseverancia y dominio sobre los asuntos desesperance al enemigo; lo cual, por supuesto, debemos y llegaremos a alcanzar.
Antes de esta sedición, estas calles de Teherán ya habían sido testigos de crímenes, testigos de incidentes; el 30 de jordad de 1360, los hipócritas, ¡se lanzaron sobre los [miembros del] Basij en estas mismas calles de Teherán con cuchillas para cortar moquetas! Hemos visto muchos de estos casos; este no fue el primero, tampoco será el último. En todos estos sucesos se observa la mano de extranjeros; y en particular, en estos incidentes, se observa la mano de Estados Unidos, la mano del régimen sionista.
Por supuesto, en esta reciente sedición y antes en el resto de sucesos, las autoridades —autoridades de seguridad, de las [Fuerzas] Basij y de la Guardia [Revolucionaria] y otros que tenían responsabilidad— cumplieron plenamente con su deber, pero aquello que apagó bajo sus pies el fuego de la sedición fue el «pueblo»; tanto esta vez fue así, como en el año 1388 fue así, como en otros casos ha sido así. Cuando el pueblo entra en acción y toma una decisión, apaga los fuegos, reduce las llamas a cenizas. Esto fue lo que aconteció también esta vez; después de esto, y por la gracia de Dios, si algo aconteciese para el país, Dios Todopoderoso enviará a este pueblo para hacer frente a los acontecimientos, y será el pueblo quien dé fin al asunto.
Bueno, hubo varias características en esta sedición, y me gustaría exponer estas dos o tres características:
Una [de ellas es], que los sediciosos se ocultaron tras las protestas pacíficas de la gente del bazar; esta fue una de las características. Es decir, en realidad utilizaron a la gente del bazar como escudo; como [lo hacen] algunos criminales en algunas ciudades, en algunos lugares del mundo que, cuando se enfrentan a fuerzas de intervención, ponen a niños, mujeres y demás al frente, colocándose ellos detrás. Los sediciosos se escondieron tras la gente del bazar. La gente del bazar tenía [sus] protestas; también habían salido a la calle, algunos incluso habían cerrado sus tiendas —yo en una ocasión, en una reunión como esta, dije que lo que decían también era lógico y acertado (6)—; estos vinieron y se ocultaron tras ellos, para no ser reconocidos; sin embargo, la gente del bazar fue perspicaz, comprendió el asunto; en cuanto vieron que [este movimiento] generaba disturbios, en cuanto vieron que en lugar de un movimiento pacífico en la calles, atacaban a comisarías, comprendieron que era generador de disturbios, se separaron, se apartaron y los dejaron solos.
Otra característica es que esta sedición fue similar a un golpe de Estado; es decir, algunos en el mundo también interpretaron esta sedición que ocurrió como un golpe de Estado; dijeron que en Irán se produjo un golpe de Estado que, por supuesto, fue sofocado, pero fue un golpe de Estado. ¿Qué significa que fue un golpe de Estado? Significa que el objetivo era la destrucción de centros sensibles y efectivos en la administración del país. Atacaron a la policía, atacaron centros de la Guardia [Revolucionaria], atacaron algunos centros gubernamentales, atacaron bancos; esto en el aspecto material; atacaron mezquitas, atacaron el Corán; esto también en el aspecto espiritual. Lo que administra el país es esto; atacaron esto. Eso se convirtió en un golpe de Estado.
Otro punto que existe respecto a esta sedición y es bueno que tengan presente, es que el plan y diseño de esta sedición se llevaron a cabo en el exterior, sin relación [alguna] con el interior [del país]. Sí, un grupo interno desencadenó esta sedición y disturbios, pero el plan fue trazado en el exterior. Las órdenes se dieron desde el exterior, es decir, estos tenían contacto con el exterior, por supuesto estos mismos cabecillas; los cabecillas estaban en contacto con el exterior, ellos [les] decían: «ahora haced esto, ahora atacad tal lugar, ahora id a tal calle». Estas cosas se las decían desde el exterior y, utilizando medios como satélites y [aparatos] similares, obtenían información y los dirigían.
Yo me enteré por algún medio de que un elemento estadounidense influyente en el gobierno, le había dicho a su contraparte iraní que, en este último incidente ocurrido en Irán, la CIA de Estados Unidos y el Mossad del régimen sionista, ¡habían desplegado todos sus recursos! Esto lo confesó un estadounidense, dijo que dos agencias de espionaje activas y reconocidas, es decir la CIA y el Mossad, desplegaron todos sus recursos en el lugar y, aun así, fueron derrotados. El plan fue trazado fuera, se gestionaba y ordenaba desde fuera.
Otra de las características de esta sedición fue que estos cabecillas adiestrados tenían [la misión] de producir muertes, provocar víctimas mortales. Ni siquiera tenían una enemistad especial con algunas personas, pero debía haber víctimas mortales. Por ello, estos atacaban con armas centros militares y policiales, atacaban con armas personales avanzadas, para que del otro lado también hubiese reacción y muriesen algunas personas. Con esto tampoco se conformaron; ¡incluso dispararon por la espalda a esa misma infantería que ellos mismos habían traído al campo mediante propaganda! Se me informó que algunos de los heridos en el incidente habían sido atacados por la espalda; es decir, ni siquiera mostraron piedad con su propia gente; ¿por qué? Para que aumentase el número de muertos. Lamentablemente, lo lograron. Por supuesto, el enemigo [quería] más muertos de los que hubo; no ha sido tanto como quería; [pero] lo alega. Bueno, no es extraño que gente como esta mienta así; presentan [el número de muertos] como diez veces y más de diez veces [superior].
El objetivo del enemigo era perturbar la seguridad del país; perturbar la seguridad del país, ante todo. Cuando no hay seguridad, no hay nada. Cuando no hay seguridad, no hay producción, no hay pan, no hay estudio ni debate, no hay escuela, no hay investigación, no hay ciencia, no hay progreso; todo esto se produce a la sombra de la seguridad. A estas personas que protegieron la seguridad del país, les debemos la vida nosotros, todo el pueblo. Si nuestros hijos pueden ir por la calle a la escuela, es por la seguridad; [si] no hubiese seguridad, los hijos de ustedes tampoco podrían ir a la escuela; ustedes mismos no podrían abrir la tienda, no podrían ir al lugar de trabajo; aquel joven que está ocupado en investigar y en indagar, no puede realizar [sus] investigaciones. Querían poner al pueblo frente al sistema, afortunadamente el pueblo les dio una bofetada y el día veintidós de dey, salieron [a las calles] por millones, se mostraron y dijeron: «Esto es el pueblo iraní»; y corearon consignas contra los sediciosos. Las autoridades deben valorar a este pueblo; realmente, las autoridades del país deben valorar a este pueblo.
Por supuesto, también he de decir que esta sedición —ahora quizá fue casual o fue calculada; no puedo afirmarlo— la llevaron a cabo en un momento en que los funcionarios del país, las autoridades gubernamentales, el presidente (7) y otros, están diseñando un paquete económico para el país. Están diseñando el plan económico del país, actúan, toman medidas para mejorar la situación, para avanzar; en este momento provocaron esta sedición. Ahora bien, si fue casual o fue calculado, no puedo afirmarlo.
Otra de las características de esta sedición fue la violencia; como la del Daesh. ¿Quién creó al Daesh? Ese mismo actual presidente de Estados Unidos, durante su primera campaña electoral, dijo explícitamente: «Este Daesh lo creamos nosotros, lo crearon los estadounidenses, lo creó el secretario de Estado estadounidense». Aquella misma secretaria de Estado (8), dijo y escribió en sus memorias: «Nosotros creamos al Daesh, para ocupar Irak y Siria».
Este Daesh también lo crearon ellos; este es otro Daesh y sus acciones son similares a las de ellos. Aquel día expuse que el Daesh aniquilaba a las personas, las decapitaba acusándolas de irreligiosidad, y estos [otros] decapitan a las personas por su religiosidad; su diferencia es solo esta, pues por lo demás es el mismo ejército. ¡Estos, como el Daesh, prendieron fuego a personas! ¡Miren cuánta crueldad se necesita, cuánta falta de piedad se necesita para prender quemar viva a una persona! ¡Prendieron fuego, destrozaron, decapitaron! Estos también hicieron las mismas cosas que hacía el Daesh. La violencia fue una de sus características.
Bueno, ahora que ustedes han coreado esta consigna y han mencionado el nombre de Estados Unidos, entremos también en el debate sobre Estados Unidos. Mis últimas palabras son sobre Estados Unidos. ¿Cuál es el problema entre Estados Unidos e Irán? En esta confrontación que existe y del que hace ya cuarenta y tantos años que Irán y Estados Unidos son enemigos, ¿cuál es el problema? En mi opinión, problema se resume en dos palabras; y esas dos palabras son que Estados Unidos quiere engullir a Irán, pero la valiente nación iraní y la República Islámica constituyen un obstáculo. Lo ilustro con una metáfora: como cuando se pide una mano; tras acordarlo todo, solo queda lo esencial. Mi postura final es: «Exigimos lo fundamental». La suya es: «Eso es un error inadmisible». Ahora, la nación iraní le ha dicho a la otra parte que es un error inadmisible; es decir, el delito de la nación iraní [es este]; la disputa es sobre este asunto.
Su Irán, su país, tiene muchos atractivos: el petróleo de Irán es atractivo, el gas de Irán es atractivo, las ricas minas de Irán son atractivas, la posición estratégica y geográfica de Irán es atractiva; hay muchas otras características. Irán es un país al que una potencia codiciosa y agresora, naturalmente, le pone los ojos; Irán es un país así. Pues bien, quieren ocupar este país, tal y como lo ocuparon anteriormente. Durante unos treinta años, los estadounidenses estuvieron en Irán, los recursos estaban en sus manos, el petróleo estaba en sus manos, la política estaba en sus manos, la seguridad estaba en sus manos, las relaciones con el mundo estaban en sus manos, todo estaba en sus manos; durante treinta años hicieron lo que quisieron; su dominio fue cercenado [y ahora] quieren volver [atrás y] recuperar la misma situación que había en la época Pahlaví, y la nación iraní se mantiene firme, ha hecho de su pecho un escudo y constituye un obstáculo. La enemistad [es por] eso, la disputa es por eso. El resto de palabras [como] derechos humanos y [cosas] similares son dichos disparatados de ellos; el asunto, el problema es este: ellos tienen codicia, e Irán se mantiene firme y se mantendrá firme, y, si Dios quiere, frustrará las maquinaciones y hostigamientos de la contraparte.
Esto de que ven que a veces hablan de guerra, de que nosotros venimos con tal avión y haremos tal cosa, no es nuevo; en el pasado también los estadounidenses muchas veces en sus declaraciones han amenazado diciendo que «todas las opciones están sobre la mesa». Y «todas las opciones» significa, entre ellas, la opción de la guerra; siempre decían esto: «todas las opciones están sobre la mesa». Ahora, este señor también continuamente alega que «¡sí, hemos traído un buque, [un portaaviones] y hemos hecho tales cosas!» En mi opinión, no se debe atemorizar al pueblo de Irán con estas cosas; la nación iraní no se deja influir por estas palabras y no teme al enfrentamiento justo. No somos nosotros quienes iniciamos, nosotros no queremos oprimir a nadie, no queremos atacar a ningún país. Pero en cuanto a aquel que tenga codicia, pretenda agredirnos y hostigarnos, la nación iraní responderá con un puño firme. Por supuesto, que los estadounidenses sepan también que, si en esta ocasión desatan una guerra, esta guerra será de alcance regional.
Con ustedes la paz, la misericordia de Dios y Sus bendiciones.
Notas
(1) Declaraciones en el encuentro con un grupo de basiyíes de todo el país (25/11/2024).
(2) Referencia a la fabricación por parte de Estados Unidos del dron «Lucas», diseñado a partir del dron iraní Shāhed-136.
(3) Declaraciones en el encuentro con diversos sectores del pueblo (17/01/2026).
(4) «Seres humanos viles y desorientados». Nahŷ ul-Balāghah, Máxima 147
(5) Donald Trump.
(6) Discurso en el encuentro con la familia del mártir Soleimani y los mártires de la guerra impuesta de doce días, en ocasión del aniversario del natalicio del Emir de los Creyentes (P), (03/01/2026).
(7) El Dr. Masud Pezeshkián.
(8) Hillary Clinton.
01/02/2026
